Este 25 de noviembre se celebra un año más del Día contra la Violencia hacia las mujeres, instituido hace muy poco tiempo por Naciones Unidas. Se eligió ese día para conmemorar la muerte atroz de las heroínas dominicanas, que lucharon contra la dictadura de Rafael Trujillo.
En la clandestinidad se les conocía como "Las Mariposas".Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron tres mujeres de Ojo de Agua, paraje perteneciente a una pequeña provincia de la República Dominicana llamada Salcedo. Estas mujeres tuvieron la valentía de luchar por la libertad política de su país, oponiéndose firmemente contra una de las tiranías más férreas que ha tenido Latinoamérica, la de Rafael Leonidas Trujillo. Actitud por la que fueron perseguidas, encarceladas varias veces y finalmente brutalmente asesinadas el 25 de noviembre de 1960.
En honor a estas valientes hermanas, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer. Esto fue establecido en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Bogotá, Colombia en el año 1981.
La discriminación y la violencia contra las mujeres, en particular el abuso sexual, prevalecen en muchas partes del mundo. Estas manifestaciones están en alza, aseguró el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW).Una de cada tres mujeres en el mundo ha sido golpeada, forzada a tener sexo o abusada, usualmente por su pareja o por un familiar, según datos recientes del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).
Este artículo tiene el propósito de reflexionar sobre las políticas y mecanismos que se impulsan desde el ámbito del sistema de justicia para hacer efectivo el derecho de acceso a la justicia de las mujeres víctimas de violencia, todo con ello con la finalidad de contribuir a erradicar y sancionar la violencia que se ejerce contra ellas.
Frente a ello, la violencia contra la mujer y en especial la violencia familiar, han sido objeto de atención por parte del Estado peruano en los últimos años, debido a los compromisos internacionales que ha asumido al hacerse parte de la Convención Interamericana para prevenir, erradicar y sancionar la violencia contra la mujer (1996) y de la Convención para eliminar todas las formas de discriminación contra la mujer (1982).
De otro lado, es necesario tomar conciencia que la importancia de hacer efectivo el derecho acceso a la justicia radica en el hecho que éste se convierte en una garantía de igualdad, pues evita la impunidad de las violaciones a los derechos de las mujeres, implica la eliminación de las barreras de discriminación que sufren las mujeres y a la vez es una forma concreta de empoderarlas, reponer la situación de sus derechos al estado anterior, y repararlas por las violaciones cometidas en su contra.
En principio, el Estado Peruano debe ampliar su concepción de lo que es la violencia de género, y abordar otras formas de violencia contra la mujer como son el acoso sexual y el feminicidio. Igualmente, se hace necesario que -a diferencia de los últimos años- se enfoque la violencia familiar y sexual como expresión de la violencia de género antes que como problemas vinculados a la institución de la familia, ya que ello permitirá que no se pierda de vista la defensa de los derechos de las mujeres, ni el análisis de las causas estructurales, culturales, históricas que sustentan la existencia de la violencia en nuestro país.
En efecto, en los años noventa el Estado promulgó la Ley de Protección frente a la violencia familiar (1993) en el Acuerdo Nacional se adoptó una política destinada a erradicar la violencia familiar (Décimo Sexta), y desde el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social -a inicios de la presente década hasta hace pocos meses- se impulsó el hoy desaparecido Programa Nacional contra la violencia familiar y sexual (PNCVFS).






















